A menudo confundido con el concepto de rentabilidad de la inversión, el ROI en marketing es uno de los KPIs más utilizados para medir la eficacia de la implementación de una estrategia. Es un concepto muy utilizado y resulta verdaderamente útil explicárselo al cliente pues puede ser uno de los mejores argumentos para convencerle de que tu propuesta tiene unos objetivos claros y que la inversión propuesta no va a caer en saco roto sino que tiene como finalidad la obtención de unos resultados medibles y claramente perceptibles.

Así, el ROI en marketing (o retorno de inversión) mide el rendimiento de nuestra propuesta a nivel económico. Por ello, procederemos a comparar el beneficio obtenido con la inversión realizada.

La fórmula del ROI en marketing

Podremos calcular el ROI en marketing aplicando la siguiente fórmula:

(Retorno – Inversión) x 100

Marketing ROI = ———————————————

Inversión

ROI en marketing

El beneficio obtenido o retorno

Este elemento a considerar dependerá de los objetivos planteados en la estrategia de marketing. Si el objetivo son las ventas, tendremos en cuenta el porcentaje de crecimiento de las mismas, si el objetivo es el aumento de beneficios ese será el valor a considerar. También podemos calcularlo en función del valor promedio de un cliente, el aumento de fidelidad de clientes o simplemente la cantidad de “impresiones” obtenidas (si el objetivo es única y exclusivamente branding).

La inversión realizada

Este concepto incluirá toda la inversión realizada en términos de marketing. Desde la contratación de un consultor en marketing digital, hasta el coste del equipo humano de implementación y la adquisición de las herramientas utilizadas. Para ello, se tendrá en cuenta durante el cálculo el periodo de aplicación.

 

Lo ideal es realizar un cálculo a largo plazo, pues si tratamos de demostrar demasiado pronto el resultado, lo más probable es que gran parte de los resultados no sean realmente cuantificados por producirse en un futuro próximo. En este sentido, y en función de las fases de cada proyecto, se puede plantear un ROI a corto plazo, pero siempre será preciso realizar, pasado un periodo prudencial, el cálculo del ROI a largo plazo. Por ejemplo, podríamos plantear un cálculo mensual o trimestral y otro anual.